¿Cuáles son los errores más habituales que hacen pagar de más en el IRPF?
Aceptar el borrador de Hacienda sin revisarlo, no aplicar las deducciones autonómicas disponibles, no conservar justificantes de gastos deducibles y dejar la planificación fiscal para el último mes son los cuatro errores que con más frecuencia hacen que autónomos y profesionales paguen más IRPF del que les correspondería.
Cada campaña de la Renta vemos los mismos patrones repetirse. No son errores exóticos ni trampas legales sofisticadas: son descuidos sencillos, casi siempre por desconocimiento, que terminan costando varios cientos de euros de más en la factura fiscal. Repasamos los que vemos con más frecuencia en EconoMur, y que coinciden, por cierto, con lo que distintos profesionales del sector llevan semanas señalando en medios de comunicación con motivo de la campaña de este año.
1. Confiar en el borrador sin revisarlo
Es, con diferencia, el error más extendido. El borrador que ofrece la Agencia Tributaria se construye con la información que Hacienda ya tiene: retenciones, datos catastrales, rendimientos del trabajo. Lo que casi nunca recoge bien son las deducciones autonómicas, los gastos deducibles de la actividad económica que no se han comunicado, o la imputación correcta de determinadas rentas. Aceptar el borrador tal cual, sin comprobar cada apartado, es renunciar de antemano a beneficios fiscales a los que tienes derecho.
2. No aplicar las deducciones autonómicas
El IRPF se divide en un tramo estatal y un tramo autonómico, y cada comunidad autónoma aprueba sus propias deducciones adicionales sobre ese segundo tramo. Son beneficios fiscales que muchas personas ni siquiera saben que existen porque no aparecen reflejados en el borrador por defecto. Pueden ser deducciones por alquiler de vivienda habitual, por nacimiento o adopción, por inversión en empresas de nueva creación, por gastos de gimnasio o veterinario en algunas comunidades, o incluso por iniciar una actividad en zonas con riesgo de despoblamiento. Si no las revisas de forma activa, simplemente no se aplican solas.
3. No conservar (o no tener bien) los justificantes de gastos
Un ticket no es lo mismo que una factura completa, y solo la factura completa permite deducir un gasto. Para que un gasto sea deducible tiene que estar vinculado a la actividad, justificado documentalmente y registrado en la contabilidad oficial. Es habitual encontrarnos con autónomos que tienen gastos reales y legítimos de su actividad pero que, al no haber pedido factura en su momento o al no conservarla el plazo legal exigido, terminan no pudiendo aplicarlos en la declaración.
4. Mezclar gastos personales y profesionales sin criterio claro
El gran clásico: el coche, el móvil o los suministros del hogar. Hacienda permite deducir estos gastos de uso mixto, pero con reglas concretas que conviene aplicar bien. Por ejemplo, si trabajas desde casa y lo has comunicado correctamente mediante la declaración censal, puedes deducir el 30% de los suministros (agua, luz, gas, internet) sobre la proporción de la vivienda destinada a la actividad; no el 30% del recibo completo, sino el 30% calculado sobre el porcentaje de metros cuadrados de tu espacio de trabajo. Aplicarlo mal, ya sea de más o de menos, genera problemas: de más, una posible regularización; de menos, dinero que dejas sobre la mesa por miedo a equivocarte.
5. Dejar la planificación para el último mes
Aportaciones a planes de pensiones, donativos o determinadas inversiones reducen la base imponible, pero solo si se realizan dentro del ejercicio fiscal correspondiente. El error habitual es acordarse de la fiscalidad solo cuando llega la campaña de la Renta, en marzo o abril, cuando ya no queda ningún margen para tomar decisiones que reduzcan lo que vas a pagar. La planificación fiscal eficaz se hace durante el año, no al final.
Lo que tienen en común estos errores
Ninguno de los cinco es ilegal ni arriesgado de corregir: son, sencillamente, oportunidades perdidas por no revisar la declaración con el detalle suficiente. La diferencia entre una declaración hecha deprisa y una revisada con criterio profesional suele notarse directamente en el resultado final, a veces en varios cientos de euros.
Nota de EconoMur: Revisar el borrador antes de confirmarlo no lleva mucho tiempo si lo hace alguien que sabe exactamente qué buscar. Si tienes dudas sobre tu próxima declaración, contacta con nosotros antes de aceptar nada.